Es menester que sea rock…

Luego de su reconocido trabajo en El luchador (The wrestler), Mickey Rourke se ve sumergido en un film que hace que el espectador sienta pena por semejante bodrio: Killshot. Una película con mala dirección, un  guión que no lleva a ninguna parte, y  la cara de un indio perdido que no sabe bien de que se trata la trama desesperando a la audiencia durante una muy larga hora y media.

mickey rouke fisureti

mickey rouke fisureti

 

De la victoria al fracaso, nuevamente

Con “El luchador” fue tapa de revistas, estuvo en la boca de todos, gracias a la consagración que le dio el papel de Randy El Carnero Robinson. Una gran historia en una época de crisis espiritual y económica, donde un luchador decide seguir adelante por el placer de vivir pese a todos los golpes.  Pero En Killshot vemos como los golpes van dirigidos contra el actor en una historia poco sería y oportunista en torno a la imagen del galan de 9 semanas y media.

Killshot

Sacada de una estantería cubierta de polvo, Killshot se retomó luego de la entrega de los Oscars, sin importar lo más mínimo sus incoherencias narrativas. Como lo son el rol de la mafia que se encuentra persiguiendo a Blackbird (Mickey Rouke) para asesinarlo por un “error” cometido en su último trabajo ¡Qué miedo! ¿Y? ¿Dónde están los gángsters temerarios de Detroit? No aparecen hasta que una simple llamada telefónica lo resuelve todo. Así de tonto es el desenlace. Ni hablar del personaje poco trabajado de Blackbird, un indio americano asesino profesional que extraña a su hermano menor muerto y para extrañarlo un poqutitin menos se asocia con un chaval insoportable (Joseph Gordon-Levitt),  para llevar adelante una pequeña estafa que involucra a una pareja que se encuentra en conflictos amorosos (Diane Lane y Thomas Jane) que tampoco saben muy bien lo que tienen que hacer en la película: si tenerle miedo al asesino que los está persiguiendo o lástima.

Cuando uno decide ver una película que se llama KillShot, espera tiros y asesinatos. No una película vacía de escenas que logren generar cualquier tipo de tensión. El director John Madden (el mismo de Shakespeare Apasionado),  fue muy claro a la hora de la elección: no pretendío en ningun momento hacer una película de acción, sus planes fueron otros: asesinar al luchador de Micky Rouke.

Escena estremecedora: El chaval insoportable dandole unos masajes eróticos  a una anciana para que de información. Se los juro.Ψ

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