Es menester que sea rock…

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Muñecas despintadas

La corrupción les sienta bien. Temen que si algo se mueve para algún lado que los saque a luz se vea algo que no debería, ni por asomo, verse. Van a ser vistos, o virtualmente así parece. Policías bajo la lupa de la ciudadanía, anunció la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré. Es increíble que la humanidad halla llegado a esto. Una institución que se creo para “dar felicidad a la comunidad” será interpelada por la misma. No será para ver si dan mucha o poca felicidad. Sabemos que no cuentan con ese poder, sabemos que disparan a sus iguales (o a los distintos para hacerles entender su lugar), sabemos que cuentan con un resentimiento que se traduce en gatillos fáciles, golpizas terapéuticas y coimas incoherentes. El señor Rittondo, player del PRO, asegura que sólo un 10% de los integrantes de las fuerzas policiales es corrupto.  Lo que dice, este amigo de la derecha, es; no miren. Son buenos. Detrás de el no cuestionen, sólo quieren ocultar, aprovechemos a gritar, no importa que sean buenos o malos, son policias que deben estar a nuestros servicios, estoy cansado de que te caguen siempre. Esa chapa de mierda ¿Hacen falta más? ¿Y si todos somos policias y custodiamos las cosas de tres personas? Es un mundo maravilloso, damos vueltas por la ciudad, giramos y giramos en torno de grandes cajas con cosas desconocidas en su interior. Quizás alguna vez se desplome un lateral de cartón y podamos hacer una balsa corrugada para poder cruzar a la isla y ver, desde allí, cómo la caja brilla. Quizás en el camino nos topemos con otro que es cómo nosotros pero no le gusta el cartón, no. Al señor le gusta el fuego. Intentará prender la caja porque él ya es consiente de qué nunca la tendrá, ni vera lo que haya adentro. Nosotros desde afuera, vemos que esto pasa y reaccionamos, cómo debemos reaccionar, lógicamente: llamamos a más gente para que venga a proteger las cajas con nosotros desde la isla. Claro, le tiraremos agua. Las cajas se van derritiendo y uniendo una con la otra formando una sola pirámide.

Se formó, se abrió, estaba vacía.

Todos los ahogados en la isla lo vieron al igual que los que ardían cerca de la caja abierta, no había nada. Sólo un 10% de ellos se enojaron.  Los demás se sentaron, cómo siempre, a ver cómo se portaban mal: arrancándoles los pelos a las muñecas y pintando garabatos en su caras con indeleble y muy mala fe.

MUÑECA DESPINTADA

La estrategia democrática de Duhalde

Eliseo Verón, semiótico que estuvo operando detrás de las candidaturas de Eduardo Duhalde, en su obra Construir el acontecimiento (1983) escribía:

Los acontecimientos sociales no son objetos que se encuentran ya hechos en alguna parte en la realidad y cuyas propiedades y avatares nos son dados a conocer de inmediato por los medios con mayor o menos fidelidad. Sólo existen en la medida en que esos medios los elaboran.

Construir el acontecimiento, de Eliseo Veron.

Es decir, simplificando, que a partir de diferentes recursos narrativos los medios instalan diversos conceptos. En lo que en este año de elecciones se refiere, durante seis domingos vamos a escuchar: Duhalde ganó. Le ganará siempre a Rodríguez Saa, es obvio, salvó en alguna que otra ocasión en la que habrá que lookear la cosa. Va a ser en un horario central y va a ser un festejo democrático, cómo ya a atestiguó la primera elección del Peronismo Federal celebrada en doce comunas de Capital Federal con cerca de treinta mil votantes. Estamos frente a la construcción de un posible que potenciado por el enorme poder mediático.

El gran dibujo

No hace falta presentar el DNI, no se ponen boletas, sólo se usa una virome y se hace un firulete en el papel… ¿Con qué fin? Ahorrar. El precio de treinta mil boletas no supera los seis mil pesos, monto bajo frente a semejante empresa democrática. De igual modo los números no cierran, el dibujo no fue tan bien hecho. El cabezón ganó por muy pocos votos en un distrito dónde supuestamente es más fuerte que el puntano.

¿Queres qué te cuente el cuento de la buena pipa?

Dale.

Yo no te dije “dale” te dije “¿Queres que te cuente el cuento de la buena pipa?”. En este juego gramatical infantil vemos la práctica optada por Duhalde para posicionarse en estas elecciones. La persona que formó un grupo para “Defender a la democracia” busca hablar de métodos y no de usos ¿Para qué quiere la democracia? ¿En qué se diferencia su propuesta de la de Rodriguez Saa? Esté último dijo frente a las cámaras del canal América que iba a ser presidente, gracias a once palabras: “Primero le gano a Duhalde y después le gano a Cristina”. Pero claro, es una actitud ejemplar que no discutan, es simple, es siniestro, no lo hacen porque no tienen qué discutir. En realidad sí, pero no tienen los huevos para decir quiénes son. Así que es mejor decir que “puede” que “quiere”.

-VII-

 

Hoy decidí terminar con el racismo. Voy a comerme toda las galletitas bagleys q salgan de su surtido paquete. Soportaré el comer una panchita ilusionado de que sea una sonrisa. Sabré poner una sonrisa a la situación. ¡Ojo! Qué no de solo buenas intensiones vive el hombre. Fue el amor a la sangre lo que mató a Drácula. Pero no su amor por la sangre, sino el amor de la pequeña burguesía a su propia sangre. No podían tolerar que el conde los siga acosando desde su castillo. Fueron para conservar su sangre. Pero las cosas han cambiado chico. Miremos Soy Leyenda de el negro Will Smith ¿Qué tememos? Todos los vampiros contra Will que anda sólo con su perro y Marley como música. Muy bien, es un cambio de perspectiva este film: el desubicado siempre es el que debe ser atacado, sea un conde o el príncipe de Bel Air ¡Cuanta emoción! No tenemos identificado al enemigo en un castillo alejado, somos nosotros los que funcionamos infectándonos continuamente, transformándonos en vampiros que le temen tanto a la luz del sol, como a estar en un lugar con otros iguales.  Horas de frío y reclusión en nombre de una supuesta verdad basada en la más estúpidas estadísticas ¿40 muertos? ¿100? 4000000 millones de vampiros convirtiéndonos, contagiándonos el miedo, los barbijos, la estupidez.

Cuando un mercader croata busca nuevos lugares para encontrar clientes potenciales. Lo primero que hace es dárselo a su suegra un mes para que lo administre. Por que creen que el primer desafío que tiene que llevar un negocio es tener una buena repuesta a la estupidez. Seamos entupidos, sigámonos.

Eterno peregrino que navega en silencio por mares salvajes. Esquivando olas que hacen desviarlo de alguna ruta que lo lleve a tierra firme. La boca sin saliva, solo sal. Con sed y mucho agua pasando debajo. Tratando de seguir sin seguir, estando siempre en el mismo lugar con un sol que es tan siniestro como la luna que le sigue. Pero nunca podemos dudar de que allí afuera se esconden más que rayos ultravioletas o una bruma abrumadora. Te encantaría poder correr esa cortina y ver que no es un muro lo que está enfrente. Te encantaría que esas rejas no frenen la vista. Te encantarían tantas cosas, pero nunca fuiste capaz de agarrar todo e irte al sur. Como siempre decías con esos hippies. Cambiar nunca esta bueno. Malditos conservadores. Entremos al castillo, prendamos fuego todo, y clavémosles una estaca en el corazón mientras él duerme en su ataúd con terciopelo rojo. Salvemos nuestro legado. No permitamos que lo distinto nos acose entrando por nuestras ventanas en forma de un murciélago: esdrújulo e inmortal.

Atacar a la inmortalidad es justamente lo que representa el asesinato al conde Drácula. Es ese pueblo de granjeros y abogados que no toleran que un inmortal esté sobre sus cabezas y agarré a las mujeres de la aldea. Es el orden atacando al arte. Atacando al trascender, imponiendo un modelo que cree una linealidad donde un cuerpo quiere destacarse del resto. Me duelen los ojos, todas estas letras que me hacen ver que no me comí todas las bagleys, ni que pretendía hablar de vampiros donde los chupasangres saben muy bien de que se trata la ley del boy scout. Siempre listo. Siempre listo para cumplir y demandarle a este mundo un poco más de brillo ¿Brillo para qué? ¿Acaso no encandílese? Mejor tener un ejercito de cuerpos opacos listos para brillar en el momento menos pensado, cuando la luz amenaza con traspasarnos, con su velocidad, espontaneidad y potencia. Abramos los ojos para que nos ardan, para desear ser ciegos, tanteando por rincones sin esquinas.

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