Es menester que sea rock…

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-VII-

 

Hoy decidí terminar con el racismo. Voy a comerme toda las galletitas bagleys q salgan de su surtido paquete. Soportaré el comer una panchita ilusionado de que sea una sonrisa. Sabré poner una sonrisa a la situación. ¡Ojo! Qué no de solo buenas intensiones vive el hombre. Fue el amor a la sangre lo que mató a Drácula. Pero no su amor por la sangre, sino el amor de la pequeña burguesía a su propia sangre. No podían tolerar que el conde los siga acosando desde su castillo. Fueron para conservar su sangre. Pero las cosas han cambiado chico. Miremos Soy Leyenda de el negro Will Smith ¿Qué tememos? Todos los vampiros contra Will que anda sólo con su perro y Marley como música. Muy bien, es un cambio de perspectiva este film: el desubicado siempre es el que debe ser atacado, sea un conde o el príncipe de Bel Air ¡Cuanta emoción! No tenemos identificado al enemigo en un castillo alejado, somos nosotros los que funcionamos infectándonos continuamente, transformándonos en vampiros que le temen tanto a la luz del sol, como a estar en un lugar con otros iguales.  Horas de frío y reclusión en nombre de una supuesta verdad basada en la más estúpidas estadísticas ¿40 muertos? ¿100? 4000000 millones de vampiros convirtiéndonos, contagiándonos el miedo, los barbijos, la estupidez.

Cuando un mercader croata busca nuevos lugares para encontrar clientes potenciales. Lo primero que hace es dárselo a su suegra un mes para que lo administre. Por que creen que el primer desafío que tiene que llevar un negocio es tener una buena repuesta a la estupidez. Seamos entupidos, sigámonos.

Eterno peregrino que navega en silencio por mares salvajes. Esquivando olas que hacen desviarlo de alguna ruta que lo lleve a tierra firme. La boca sin saliva, solo sal. Con sed y mucho agua pasando debajo. Tratando de seguir sin seguir, estando siempre en el mismo lugar con un sol que es tan siniestro como la luna que le sigue. Pero nunca podemos dudar de que allí afuera se esconden más que rayos ultravioletas o una bruma abrumadora. Te encantaría poder correr esa cortina y ver que no es un muro lo que está enfrente. Te encantaría que esas rejas no frenen la vista. Te encantarían tantas cosas, pero nunca fuiste capaz de agarrar todo e irte al sur. Como siempre decías con esos hippies. Cambiar nunca esta bueno. Malditos conservadores. Entremos al castillo, prendamos fuego todo, y clavémosles una estaca en el corazón mientras él duerme en su ataúd con terciopelo rojo. Salvemos nuestro legado. No permitamos que lo distinto nos acose entrando por nuestras ventanas en forma de un murciélago: esdrújulo e inmortal.

Atacar a la inmortalidad es justamente lo que representa el asesinato al conde Drácula. Es ese pueblo de granjeros y abogados que no toleran que un inmortal esté sobre sus cabezas y agarré a las mujeres de la aldea. Es el orden atacando al arte. Atacando al trascender, imponiendo un modelo que cree una linealidad donde un cuerpo quiere destacarse del resto. Me duelen los ojos, todas estas letras que me hacen ver que no me comí todas las bagleys, ni que pretendía hablar de vampiros donde los chupasangres saben muy bien de que se trata la ley del boy scout. Siempre listo. Siempre listo para cumplir y demandarle a este mundo un poco más de brillo ¿Brillo para qué? ¿Acaso no encandílese? Mejor tener un ejercito de cuerpos opacos listos para brillar en el momento menos pensado, cuando la luz amenaza con traspasarnos, con su velocidad, espontaneidad y potencia. Abramos los ojos para que nos ardan, para desear ser ciegos, tanteando por rincones sin esquinas.

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