Es menester que sea rock…

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Tierra

Pateó la tierra, no me gusta el dibujo que queda dibujado en ella, la vuelvo a patear. Ignoro que eso me importe. Cierro los ojos, controlo mi respiración, eso me da tranquilidad, pero al cerrar los ojos, ocurre la fatalidad; pienso. No quiero ponerme a pensar ahora. Abro los ojos. Comienzo a mover la rodilla. ¿Falta mucho? Vuelvo a patear la tierra, ahora enojado por preguntarme si faltaba mucho de nuevo, eso no iba a apurar nada, ni a cambiar nada mucho menos, yo y mi gusto sobre el dibujo, tan occidental y taaaan cristiano.

Sentado en una reposera bajo un cielo precioso en medio de la tranquilidad del campo, esperaba. Pero no estaba tranquilo, el sol no golpeaba lo suficiente como para hacerlo responsable de la incomodidad y el tiempo parecía no pasar. Se acordó sobre la relatividad, y pensó en Einstein, y su rol irónico con la relatividad. Irónico porque su figura siempre va a ser asociada a algo tan relativo como la relatividad. Un plato lo de Einstein. Pensó en recordar eso para contárselo a sus dos o tres amigos que a los que podría interesarle el chiste. ¡Qué bueno! me pude desconcentrar. Error. Había vuelto a pensar.

El cielo, su belleza, su grandeza, sus agujeros tapados, que nos hacen chiquitos ¡Qué bueno sentirnos vulnerables! Nos hace sentir libres el no estar solos, el ser solo uno más del montón, porqué en el montón vos tenés posibilidades por el caos. Mierda apareció un avión haciendo la diferencia. Cagó la foto celestial de la nada y el montón de partículas: esa gente esta arriba, con un destino pasajes, sin tierra en sus pies que los moleste en este momento, solo nubes pintadas por otros. Yo acá sentado, puteando. Miró fijo al avión. Cerró los ojos, y como nunca en mi vida deseó que el avión explote. Ese fuego era lo único que lo podía (ponele) hacer importante, pedazo de metal de porquería. Apretó fuerte toda su cara, desafió a todos los dioses que se le cruzaron por la cabeza, se rió, abrió los ojos y vió que el avión explotó.

Que lo haya visto, no significa que haya explotado, fue una ilusión. Sabía muy bien que todos los pasajeros seguían sanos y salvos en sus butacas, con sus destinos y fantochadas de medio pelo. Pero el quería ver otra cosa ¿Por qué negárselo? No quería volver adentro, la tierra entre sus zapatos era una excusa para no regresar, y el cielo su pantalla de distracción. Todo seguiría allí. Tenía que volver adentro y tipear: “A quién corresponda: chupela por remil hijo de puta” y mandarlo, aunque se.

Cuanta tierra que habían acumulado esos tickets, nunca comprados, pero sobre esa mesita de luz. Ese viaje nunca hecho, pero siempre soñado, esa butaca seguiría vacía, aunque su vida dependa de ello. “Llegaré, llegaré” se gritaba estupefacto mientras cubría sus pies con más tierra. Hasta que lo tragó. Y nunca más lo escupió. Cada segundo lo tragaba más y más, esperaba llegar a la china, pero nunca eso paso.

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Rumba! Cap. 6: En donde juguetea la muerte

VI

Las gotas provenientes de las estalactitas golpeaban el techo de aluminio con el que contaba la torre, era un cuarto con amplios ventanales, con vista a la nada,  en el donde se encontraba Excelina.

-¿Qué pasó? Le dijo a la muerte que se encontraba sentada en un sillón blanco de dos cuerpos frente a ella qué estaba tendida a sus pies.

-Logré salvarte, acá estás segura. Levantó los brazos apuntando a las plateadas paredes, que daban con un piso cromático, todo brillaba de acuerdo a los haces de luz que golpeaban los cristales de las columnillas de hielo de la profundidad de la montaña. Esos sillones blanco marcaban que allí el tiempo no pasaba. Ellos estaban seguros de que el tiempo seguía siendo el mismo. Intentaban pensar en que dormían y sus cerebros descansaban. Pero en el fondo sabían que no era cierto. Rogaban que el tic-tac sonase y eso no pasaba. Maldita torre ubicada en lo más lejano de la vida humana, con una capa de casi nueve mil metros de altura que nos alejaba de Maseleka.

-No puede saberlo, Maseleka, mi jefe, de que te tengo oculta. Será el final de todos si eso sucede.

-¿Dónde estamos? ¿Por qué brilla todo?

-Estamos seguros, el aluminio, junto a las magnificas propiedades que brinda este gran monte impiden que nos encuentre. Dijo, sin mutar su sonrisa recta.

-¿Y qué se supone que haga? Preguntó la señorita mientras se paraba del sillón.

-¿Qué tal bailar? Propuso La Muerte y se le pintaron dos manchas rojas en sus mejillas doradas. Excelina accedió y cayó a los pies de su pareja al ver que era tan buen bailarín de rumba. Fue una noche increíble, se lo contaría a sus amigas, algo de la torre de aluminio le resultaba atractivo, no sabía muy bien que era, pero estaba seguro de eso, esa fue la excusa que elaboró “¡Epa! Está linda la casa del flaco”. Pensó y no estaba equivocada, era una torre muy bonita.

Ocho horas que se hicieron veinte, y seguía estirando el tiempo, había descubierto porque los humanos se vestían con ropas tan raras. El sexo era divertido. Ella por su parte también estaba contenta, la motivación de su pareja se reflejaba en su cara amarillenta que tenía un semicírculo eternamente perfecto. Una escuadra, pensó y se distrajo. Era muy raro…

“¿Qué no lo era?” Se preguntó para sus adentros. En donde jugueteaba la muerte.

 

IDEAL PARA GARCHAR CON LA MUERTE

La justicia

lo alternativo no existe

Estoy tan cansado que me cansó el doble por no haber gastado las energías en haber estado con vos.

Me siento más viejo, más gastado por la nada.

Tengo un poco de otoño para regalarte  y sé de que nada sirve. Sé que amas el sol y brillar con esos cuerpos acomodados durantes largas secciones de gimnacio de invierno. Gracias a la justicia que permite a los pobres usar las pesas en las carceles y a los tibios tener esos cuerpos brillantes que, por suerte, hacen juego con los barquitos.

Barquitos de mierda que matan dinosaurios.

Hacen olas, aturden pescados, los mueves y los lentes brillan y el bronceador y me aburro y acá no hay sol y aca son cuatro paredes y pocos metros y se despintan y el agua no moja y el aire no corre y la asfixia gana y me siento un pelotudo y conozco más pelotudos y son muchas pelotas y hay poca gravedad y esperamos demasiado y pensamos mucho y no podemos y no queremos y damos vueltas y nos inclinamos y levantamos los brazos cómo la letra “y” hacía arriba y creemos que existe un arriba y “y” y solo hay laterales y está todo opaco.

Y estoy cansado.

¿Cuál fue nuestra “y”? ¿”Y”?

Esperamos que las letras nos guíen, nos digan algo, que se unan con sus pares y no las muerdan, pero tienen hambre y no se callan, excepto la “h”. Nos olvidamos de los sonidos, me acuerdo de tu pelo, me sonrojo, memoria cruel, me hace sentir un pelotudo ¿Cómo no me acuerdo de un capitulo entero de Padre de familia?

Nuestro complicado cuerpo siempre nos lleva a contramano, sentir con la pija o el cerebro sólo daña al corazón. Los vicios también, todo atenta contra ese músculo, la cultura, el capital también. Tic/tac.

¿Qué pasará cuándo finalmente podamos desprendernos de nuestros corazones?

¿Cuándo evolucionemos hasta ese punto qué será administrado por la probabilista?

Se triangularán compatibilidades, se evitarán o potenciarán silencios incómodos (de acuerdo al usuario). Se podrán rojos sobre azules de la misma gama. Se buscará simetría, orden y armonía. Se terminarán los tangos. Se morirá la histeria. Se sincronizarán los orgasmos. Se mirara para fijar objetivos claros y concretos, no habrá puntos de fugas ni disonancias. Se terminarán los malos entendidos y vos me vas a extrañar…

 

Amor, Jhon Lennon;

EL AMOR ES REALIDAD
SI ES REAL, ES AMOR
EL AMOR ES SENTIR
SENTIR AMOR,
EL AMOR ES ESPERAR
SER AMADO.

EL AMOR ES TOCAR,
TOCAR ES AMAR,
EL AMOR ES ALCANZAR
ALCANZAR EL AMOR,
EL AMOR ES PEDIR
SER AMADO.

EL AMOR ES PEDIR
SER AMADO,
EL AMOR ERES TÚ,
TÚ Y YO,
EL AMOR ES SABER
QUE PODEMOS SER AMADOS.

EL AMOR ES LIBRE,
LA LIBERTAD ES AMOR
EL AMOR ES VIVIR,
VIVIR EL AMOR,
ES AMOR ES NECESITAR
SER AMADO.

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